Geografía

  •  Habitantes 361
  • Término Municipal 45 Km2
  •  Distancia de la Capital 62 km
  •   Altitud 465 m

El marco físico de Santa Cruz de la Sierra está dentro de las formaciones geológicas típicas de la España herciniana, donde los materiales predominantes son los granitos y las pizarras, generando un conjunto de suelos de baja calidad fruto de los materiales a partir de los que se han formado. 

La evolución geológica parte de la Era primaria, con las formaciones típicas de pizarras y grauwacas, compartiendo identidad con la extensa penillanura que se extiende por los municipios de Trujillo e Ibahernando. Se trata de materiales muy antiguos y metamorfoseados, generando suelos muy poco evolucionados, con la presencia de la roca madre.  Sin embargo, la mayor parte del término municipal está caracterizado por la fisonomía que confieren los materiales graníticos, que configuran las formas accidentadas de la mayor parte de la superficie. 

La identidad del municipio viene dada por la presencia de la Sierra de Santa Cruz, con una altura de 844 metros , un importante accidente con una marcada personalidad, representando una típica formación apalachense.

Nuestro clima es mediterráneo subtropical seco. Los parámetros medios de temperatura y precipitación anuales rondan los 16º C y los 500 mm .  El mes más frío es enero, con unos 8º C de media y el mes más cálido Julio, que supera los 25º C de media. Las temperaturas absolutas extremas se dan en diciembre y enero, las mínimas llegan a -5º C, y en julio las máximas superan los 40º C, siendo la media de las mínimas más baja en aquellos meses (sobre 3º C). La oscilación térmica anual llega a superar los 42º C, parámetro propio de un clima continental. 

El grado de insolación es alto, por encima de las 2.800 horas anuales, que dan una media de casi 8 horas diarias, cifras de las más altas de Europa, y que por sí mismas, abren un abanico de aprovechamientos para esta fuente de energía inagotable. 

La pluviometría supera escasamente los 500 mm anuales de media, experimentándose fuertes oscilaciones del volumen de precipitaciones de un año a otro, de 320 mm . a cerca de 800 mm .  El mes más lluvioso suele ser enero, seguido de febrero y diciembre y, los menos, julio, agosto y septiembre. La media anual de días lluviosos se cifra en torno a 77.  Las nevadas y granizadas ocurren de forma excepcional y puntual, no superándose, por lo general, los dos días anuales. 

Los vientos dominantes son de componente oeste y suroeste, sobre todo en invierno y primavera, dejando frecuentes lluvias y suaves temperaturas. Soplan a veces vientos del este y noreste, sobre todo durante el verano, vientos secos y cálidos, salvo si, en períodos cortos, aparecen en otoño e invierno, cuando son fríos y poco húmedos. Más raros son los vientos del sur y sureste que, vienen del Mediterráneo y traen asociados, casi siempre, frentes lluviosos.  En los meses de menor precipitación (de mayo a octubre) la evapotranspiración del suelo es superior a la precipitación, produciéndose un importante déficit hídrico.